Universidades y la inserción laboral
Para establecer un puente entre los ámbitos laboral y académico, las universidades cuentan con departamentos exclusivamente dedicados a esta tarea: difundir ofertas de pasantías y empleos, con servicios diferenciales para alumnos y graduados.
¿Cómo es la relación entre ambos sectores?
¿Qué situación encuentran los alumnos y profesionales recién recibidos que ingresan al mercado laboral?
Actualmente, existen más de 100 universidades públicas y privadas en el país. Entre ellas, más de 80 brindan la posibilidad de estudiar carreras relacionadas con tecnología, informática, sistemas e ingeniería con 20.000 alumnos cursando.
Algunas universidades exigen realizar una práctica laboral como requisito para la obtención del título de grado. Y para responder a estas necesidades y facilitar la búsqueda y obtención de ese primer empleo, las entidades educativas cuentan con departamentos y organismos especialmente dedicados a establecer un nexo entre el aula y la oficina.
Las universidades se suelen ocupar de la concreción de entrevistas laborales con los candidatos, mientras que la selección final generalmente queda del lado del empleador. Luego, se determinan los distintos tipos de contratos. Por ejemplo, “nosotros ofrecemos dos tipos de contratos: el de pasantías, que es indispensable para desarrollar la interacción entre el alumno y la facultad, y el contrato directo.
En este último, las empresas publican sus ofertas y nosotros funcionamos como el clasificado de un diario, pero gratuito”, detalla Federico Renik, asistente de Recursos Humanos de la Secretaría de Extensión Universitaria de la FIUBA. Un caso semejante es el de la Universidad Austral. Allí, tal como explica Accini, en una primera instancia la facultad se vincula con la empresa y firma un convenio marco para las pasantías.
“Una vez que se haya aprobado, estamos en condiciones de publicar las búsquedas, siempre con prioridad hacia los alumnos, y en el caso de que la compañía necesite cubrir una búsqueda efectiva la enviamos a graduados —expresa la funcionaria—. El área no se ocupa de la selección, ni para pasantes ni para graduados; son ellos mismos quienes remiten el currículum a la empresa y ella se encarga de seleccionarlos.
” Prueba superada De la interrelación entre educación y productividad, la opinión de los entrevistados tiende a ser unánime: la oferta de profesionales de informática no llega a cubrir la oferta de empleo existente. “Lamentablemente, tenemos un gran déficit a la hora de ubicar un perfil acorde a lo que nos piden las empresas”, reconoce Renik, de la FIUBA.
Lucila Arguedas, coordinadora de Pasantías del ITBA, coincide en que “los perfiles informáticos están muy solicitados y no podemos conseguir pasantes para todos los pedidos que tenemos”.
En la Universidad Austral la experiencia es similar: tal como relata Accini, “evidentemente, el mercado está saturado; los chicos ya están trabajando y no les interesa”. Esa es la respuesta que les dan a las empresas cuando llaman para consultar por qué no se presenta ningún alumno de ingeniería informática a sus búsquedas. En este sentido, parecería que existe una situación tendiente al pleno empleo para quienes decidieron desempeñarse en esta industria.
No todo lo que brilla es oro
La crisis mundial y la menor actividad económica local que se registra desde finales de 2008 frenó las búsquedas de personal de IT. “Hasta hace cinco meses había, prácticamente, pleno empleo; las empresas pedían especialistas y no teníamos a quién mandarles”, recuerda Carlos Castillo, subsecretario del Graduado de la secretaría de Extensión Universitaria de la UTN. El funcionario reconoce que, “lamentablemente hoy, después de la crisis, eso ha cambiado un poco y se están viendo profesionales en busca de trabajo”.
Esta situación parece repetirse en otras entidades: “En estos momentos, las búsquedas han disminuido en más de un 60 por ciento. Este cambio afecta tanto a graduados como a pasantes”, se preocupa Accini. Y detalla que en 2008 tuvieron aproximadamente 500 búsquedas laborales, algo que no se está repitiendo este año. Sin embargo, la crisis no se presenta de la misma manera en otras instituciones educativas como la UNLP donde, según Frene, reciben “un promedio de tres pedidos por semana, independientemente de la crisis”.
Con una postura intermedia, Nicolás Cittadini, director de la Secretaría de Extensión Universitaria de FIUBA, comenta que “recién ahora se percibe que bajaron las búsquedas; hay una pequeña merma, pero todavía no se puede hablar de crisis ni de un problema puntual”.
Así, en medio de la incertidumbre para postulantes y empresas, comenzó el año lectivo 2009. Para llegar al fin del ciclo, quizá sea positivo considerar las sugerencias de Accini. “Nosotros les decimos a los alumnos y recientes graduados que es una época de crisis y que tal vez sirva para que ellos, de alguna manera, se perfeccionen y piensen qué es lo que quieren, que aprovechen este tiempo; frente a la adversidad debemos sacarle el mejor fruto posible”, concluye.
Fuente: Vanina Lombardi








Hay dos problemas que yo veo en relación a las ofertas que llegan a la universidad a donde asisto:
a) El tema de los salarios que nos ofrecen, en relación a los candidatos que buscan. Te podés encontrar con pedidos de “Seniors” en tal o cual lenguaje, pero están dispuestos a pagarte un sueldo de “800 pesos” como “pasante” (y a prueba por 6 meses!). Si estás buscando candidatos en una universidad, lo más probable es que no tengas Seniors, y fuera de eso… dudo que cualquier Senior en “algo”, acepte un puesto por 800 pesos… y encima, como pasante (falta coherencia en quienes buscan recursos humanos para IT).
b) El tema de la preparación en la universidad, es algo que choca ni bien salis a buscar trabajo. En toda universidad te aclaran que vas a necesitar cierta especialización para conseguir un trabajo (te lo dicen ni bien te inscribis, y repiten hasta que te recibis), pero nunca te aclaran que esa especialización produce una brecha TAN grande respecto a lo que vas a necesitar cuando salgas a la calle, lo que te lleva en cierto modo, a tener que comenzar a estudiar de vuelta (pagando en algún lugar para especializarte, en el peor de los casos).
Por mi parte he tenido suerte, al postularme para ingresar en una empresa “con capacitación al inicio” (previa demostración de que algo sabías, obviamente), lo cual me ha dado pie a no tener que capacitarme en otro lado, sino más bien utilizar conocimientos en parte adquiridos dentro de la universidad, sumado a la propia experiencia que uno consegue “explorando” ciertos campos de la informática simplemente de curioso.
Saludos
Federico,
a) coincido totalmente. Muchas empresas van a buscar pasantes para pagarles poco pero hacerlos trabajar en menos de 3 meses como SSr y venderlos como Sr.
Mi primer trabajo en IT lo conseguí en la bolsa de trabajo de la UTN, era una empresa chiquita, era un laburo flexible pero manejado como un almacen y pagaban todo en negro. De cualquier manera fue una buena experiencia.
b) por ello siempre digo, prefiero trabajar y estudiar, aunque la carrera sea haga mas larga, lo decía cuando estudiaba y lo sigo diciendo hoy en día a mis alumnos como docente en la UBA. De esa manera la brecha es mucho mas corta, y cuando te recibis quizás es hasta la misma empresa quien ya te capacito y te reconocen el titulo y demás beneficios, en vez de tener que buscarlo y costearlos por tus propios medios.
Obviamente lo ideal es conseguir un trabajo con un ambiente flexible y ameno que te facilite el estudio (que no es el caso de algunas consultoras que en determinadas unidades de negocio te exprimen, trabajando muchas horas por día o enviándote de viaje)
También es cierto que en ciertas universidades (pe el ITBA) se hace difícil trabajar al mismo tiempo que estudias, por la diversidad horaria (un día vas a la mañana, otro a la tarde)