Gran Hermano te vigila en la oficina

Desde siempre han existido mecanismos para controlar y vigilar a los empleados en el desempeño de su trabajo, desde la fórmula de fichar para entrar en la oficina hasta los GPS que llevan las ambulancias.

Unas técnicas que contempla el Estatuto de los Trabajadores en su artículo 20. Sin embargo, el empresario no tiene una libertad absoluta de control.

La medida debe ser proporcionada al fin que se persigue y, por supuesto, siempre respetando la consideración debida a la dignidad del trabajador.

Hay que tener siempre presente que cuando una persona desarrolla su labor profesional genera una gran cantidad de datos sobre ella misma sin saberlo, y sistemas de captación de imágenes, grabación de sonidos en los centros de trabajo o vigilancia del correo electrónico pueden dañar los derechos fundamentales de los trabajadores: honor, intimidad personal, propia imagen y el de secreto de las comunicaciones.

Y es que el empresario debe tener claro qué busca con estos mecanismos: una mejora del rendimiento del equipo o únicamente controlar todos los movimientos que sucedan en la oficina.

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