La persuasión reflejada en tu postura

De acuerdo a investigaciones, aún más importante que reflejar una postura es saber cuándo hacerlo; de hecho, la facultad de imitación y el criterio de cuándo efectuarla es parte de nuestra inteligencia social;  y si lo hacemos en el momento incorrecto, podría restar puntos a nuestra reputación, pues parecería que nos estamos “vendiendo” a los argumentos del otro.

¿Cómo podríamos saber cuándo es conveniente imitar la postura de otros?  veamos cuatro escenarios fáciles de imaginar:

1 – Estamos de acuerdo con los argumentos de la otra persona, y los complementaremos: Deberíamos crear un puente empático fuerte, pues no hay razón para lo contrario.

2 – Queremos escuchar activamente el punto de vista de nuestro interlocutor, y demostrárselo: otra buena oportunidad para reflejar su postura, combinado con el contacto visual.

3 – Estamos en total desacuerdo con lo que expresan: No hay razón para “falsear” nuestra postura en esta situación; parecería que somos fácilmente manipulables y que no tenemos criterio propio, ¡Mucho cuidado!

4 – En un grupo, estamos de acuerdo con algunos y en desacuerdo con otros: deberíamos observar la actitud de aquellos con quienes tenemos una sintonía de ideas y asumir parte de su postura.

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