Como arruinar una entrevista laboral en 8 cómodos pasos

Por desconocimiento de algunos formalismos en un proceso de búsqueda laboral que implican detalles que a veces no están escritos en ningún lado o no se aprenden en el colegio o en la universidad, es muy fácil caer uno o más de estos 8 errores que pueden dar por tierra con tus aspiraciones.


1 – Llegar tarde a la entrevista

Ser impuntual denota falta de interés y puede ser motivo suficiente para perder opciones en el proceso de selección.

Antes de acudir a una entrevista de trabajo hay que saber dónde tendrá lugar, cuánto se tarda en llegar hasta allí y qué medio de transporte se puede utilizar. Llegar unos minutos antes de la hora fijada es esencial para tomar un primer contacto y observar el entorno. Lo preferible es ir con tiempo de sobra, aunque se tenga que esperar en la calle hasta que sea la hora señalada.

2 – No ser cuidadoso con los detalles de la vestimenta

Si la imagen del aspirante evidencia descuido o desaliño, será la primera sensación que se llevará el entrevistador.

Las vestimentas extravagantes están más relacionadas con puestos del sector del diseño y la moda. Los atuendos informales encajan en empresas jóvenes, relacionadas con la informática, el periodismo, etc. Las indumentarias más sobrias y formales se corresponden con empleos de cara al público, como bancos, asesorías, despachos profesionales, etc.

3 – No conocer la empresa en la que se pretende trabajar

Para preparar bien una entrevista de trabajo hay que investigar al máximo la empresa a la que se acude. Si se desconoce quiénes son sus accionistas, si ha obtenido beneficios, con cuántos empleados cuenta, etc. la entrevista no va por buen camino.

Además, conviene averiguar las funciones que se desempeñarán y las características del puesto al que se opta.

4 – No haber revisado lo escrito en el currículum

Si el entrevistador indica que hay incoherencias entre lo que lee y escucha es probable que el entrevistador se lleve una pésima impresión del candidato.

De hecho, exagerar o “adornar” el currículum con más formación o experiencia de la que se tiene es un error que, a menudo, se descubre durante la entrevista.

5 – Responder a preguntas incómodas de manera ofensiva

Aunque los argumentos que ofrezca el entrevistador sean sólidos, algunas personas consideran que ciertas preguntas pertenecen a su ámbito más privado

En ocasiones, solo se busca conocer la disponibilidad para viajar del candidato o los planes para su futuro inmediato. “¿Está casado?”, “¿Vive en pareja?”, “¿Planea tener hijos?”, “¿Es fumador o bebedor?”… Si estas cuestiones incomodan al aspirante, nunca debe reaccionar dedicando improperios al entrevistador. Lo más conveniente es que le comente, sin alterarse, que son temas que pertenecen a su intimidad.

6 – Atender llamadas o chats entrantes 

Hay que tener la precaución de llevar el móvil apagado. Si suena el teléfono, hay que pedir disculpas y apagarlo de inmediato, sin mirar en la pantalla quién llama.

7 – Hablar mal de los anteriores jefes, compañeros o empresa

Nunca debe utilizarse un lenguaje ofensivo contra los antiguos jefes, compañeros o la anterior empresa, porque ofrece la idea de que se es un trabajador conflictivo. Si el entrevistado explica las causas por las que no continuó en su último trabajo, tienen que estar razonadas, y sin descalificativos.

8 – Estar desesperado por preguntar condiciones de sueldo, horas extras y vacaciones

Si se desconocen las condiciones salariales, hay que esperar a que sea el entrevistador quien inicie la conversación sobre el tema. Cuando el responsable de recursos humanos ofrezca la posibilidad de plantear las dudas sobre el empleo o al final de la entrevista, se puede aprovechar para preguntar acerca de las condiciones económicas.

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