La cantidad de mujeres trabajando en RRHH ha aumentado un 80% desde 1995

En 1995 las mujeres representaban el 43% de la plantilla de los departamentos de RR.HH, de las empresas objeto de estudio, en 2005 conseguían ser mayoría y este año ya son un 64%. Es decir, no es solo que la presencia femenina en Recursos Humanos ha crecido un 50% en estos veinte años, sino que este proceso de feminización se ha acelerado en la última década (25% de crecimiento entre 2005 y 2014 frente a un 18% en el período 1995-2005).

mujeres rrhh
Este cambio afecta al conjunto de profesionales del área pero se manifiesta de forma más acusada entre sus directores. Un puesto todavía desempeñado mayoritariamente por hombres, pero donde la presencia femenina entre 2005 y 2014 ha crecido un 80% hasta el punto que hoy cuatro de cada diez directores de Recursos Humanos son mujeres. Una realidad que, por otra parte, contrasta con lo que sucede en otras funciones, donde también aumenta el número de directivas pero a un ritmo muchísimo más lento.

Esta tendencia puede tener que ver con los perfiles profesionales que las empresas suelen reclutar para sus áreas de Recursos Humanos. Se trata, en general, de titulados en ciencias sociales (Psicología, Derecho, Sociología…), carreras donde las mujeres son mayoría desde hace años.

También se puede relacionar con ciertas cualidades “femeninas” que hacen que las mujeres estén mejor “equipadas de serie” para desempeñar unos roles que requieren una especial sensibilidad para las relaciones interpersonales. Aunque aquí no deberíamos perder de vista que la gestión de personas en las organizaciones es también —y cada vez más— cuestión de datos, estadísticas, inversiones y rentabilidad.

Sin embargo, el gran problema es que en no pocas empresas la función de RR.HH. es la vía de acceso de las mujeres a sus comités de dirección no porque objetivamente estén mejor preparadas que los hombres para desempeñar este tipo de trabajos, sino porque a los ojos de sus dirigentes Recursos Humanos es la “gaseosa” ideal para hacer experimentos, dado el escaso impacto de esta función en los resultados de negocio. O porque todavía hay quienes piensan, desde una trasnochada mentalidad paternalista, que sus empleados necesitan una “mamá” que les cuide y quién mejor que una mujer para jugar este rol.

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