3 ideas para reinventarte

1- Reinvéntate como asesor de profesionales de tu mismo sector.

Nacho García, @elbichologo, un biólogo aventurero, ha creado un blog para ayudar y orientar a jóvenes biólogos durante el desarrollo de la carrera y la búsqueda de trabajo. Nacho ofrece información y contenidos sobre cómo desenvolverse en el ámbito de la biología desde un punto de vista profesional, tanto académico como desde la empresa privada, y cuenta con una sección de entrevistas a biólogos que ¡están trabajando de lo suyo! Increíble pero cierto 😉

Cuando me preguntan cómo llegar a ser consultor o asesor en un determinado sector, tema o especialización suelo responder que un consultor “simplemente” es un profesional que ha analizado y documentado lo que sabe, lo que hace y cómo lo hace, ha aprendido a comunicarlo y a ponerse en la perspectiva de los problemas y objetivos de sus potenciales clientes.

Diamond and piece of coal

2- Conviértete en un profesional online.

¿Cómo llegar a ser un profesional que presta también servicios en la Red? Emprender es convertir en negocio lo que sabemos hacer, no es inventarse milongas. Tampoco se trata de ser “tecnológicos” sino de aprovechar el entorno online como un contexto en el que contactar y atraer a los clientes para prestarles servicios.

Montar una empresa es muy difícil pero autoemplearnos podemos todos, al menos en teoría, y el mundo online facilita la posibilidad de pasar de empleados a autoempleados e incluso de compatibilizar ambos estados laborales. Reinventarse como emprendedor o autoemplearse es una opción interesante para determinados perfiles profesionales, pero es imprudente considerarla una solución contra el desempleo.

Determinadas profesiones son más adecuadas que otras a la hora de prestar sus servicios o vender sus productos de forma directa, sin necesidad de contar con la intermediación de un empleador que facilite un trabajo por cuenta ajena. Ser un profesional independiente exige competencias de gestión y de venta: además de conocer tu profesión tienes que aprender a encontrar y convencer a los clientes, y muchos profesionales no son potenciales autónomos porque no saben o no quieren vender.

Cualquier profesional en un mundo conectado debe considerar como un objetivo potencial la obtención de clientes en internet mediante la creación y desarrollo de una o varias marcas; y la generación de ingresos por la venta de productos y la prestación de servicios online en aquellos sectores y ocupaciones donde sea posible o adecuado.

Convertirse en un profesional online no será fácil pero tampoco lo es encontrar oportunidades en el mundo profesional convencional (offline). ¿Cómo empezaría yo? Para empezar, siguiendo y aprendiendo de otros profesionales (modelos) a los que quiero parecerme y que ya cuentan en la Red qué hacen y cómo lo hacen. Además también podemos contar con muchos especialistas que ofrecen información, consejos y formación para avanzar en nuestro proyecto relativos a la definición de servicios, la focalización sobre clientes potenciales, la creación de un blog profesional, la gestión de contenidos, el email marketing, el SEO…

Precisamente lo que permite internet es experimentar el desarrollo de negocios y la venta de servicios con un coste inicial bajo y gradual, de forma rápida, sencilla y con feedback inmediato, algo que no podíamos hacer hace 10 o 15 años.

3- Experimenta nuevas profesiones y competencias prácticas.

Internet ha generado en los últimos años un enorme banco de recursos online que permite acceder a contenidos formativos breves y con un costo bajo. Es un error cursar de inicio programas formativos caros y largos como forma de experimentar nuevas alternativas y especializaciones profesionales. Veo a demasiadas personas confusas profesionalmnte que eligen hacer un master como una huida hacia adelante. Me recuerdan a esas parejas que no son felices o se pelean con frecuencia y que deciden tener un hijo “para mejorar la situación”.

La Red ofrece opciones previas para descubrir, probar y equivocarnos sin riesgo antes de decidir embarcarnos en inversiones formativas importantes. Si gastas 4.000 euros en un master que dura 9 meses, aunque descubras a las primeras de cambio que la temática no te interesa como creías o que la calidad del curso es baja, seguramente acabarás terminándolo “por no perder la inversión”. Habrá sido un experimento muy caro en tiempo y dinero. Cuidado, porque “estudiar” es más fácil que planificar la vida profesional.

Sin embargo, si inicias un curso online, abierto y gratuito (MOOC) con una duración breve, en caso de desinterés, abandonarlo será mucho más fácil y barato y podrás seguir experimentando.

Ver más en Yo Oriento

 

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