La absurda relación entre empleados y jefes

Problemas para la dirección

El principal problema que esta relación nociva provoca a la dirección es que la empresa necesita destinar el doble de recursos para alcanzar los objetivos. El precio de la desmotivación es altísimo, un empleado desmotivado aporta la mitad del valor del que aportaría un empleado motivado.

Si nos centramos en el ROI (Retorno de la Inversión) de los salarios de los empleados, el ROI de un empleado desmotivado es del 60% (es decir, la empresa no recupera la inversión) mientras que el ROI de un empleado motivado es del 120% (es decir, no solo recupera la inversión, sino que el empleado está contento y además aporta más a la organización de lo que esta le paga).

Y ojalá la desmotivación fuera el único de los problemas: cuando los empleados no están felices en el entorno de trabajo sube la tasa de rotación (y en serio, la rotación sale muy cara a la organización, muy, muy cara) y daña la imagen de la empresa, porque seamos realistas, un empleado que no está contento no va a hablar maravillas de tu organización, todo lo contrario.

Problemas para el empleado

Una de las actitudes comunes de un empleado desmotivado e infeliz en su puesto de trabajo es de evitar que su jefe consiga grandes éxitos. Este empleado dejará de hacer un trabajo excelente o dejará pasar grandes oportunidades con el único objetivo de sabotear a sus superiores. Lo que el empleado a veces no se da cuenta es que con esta actitud está saboteando también a la organización que le da de comer.

Pero lo peor es no sabotear a la dirección, sino sabotearte a ti mismo. Dejar de perseguir la excelencia es dejar de crecer como profesional, porque la única forma de crecer es enfrentarse continuamente a nuevos retos y estar continuamente superándonos a nosotros mismos. Según la psicología positiva, una de las claves de nuestra felicidad es el sentimiento de progresión, ser conscientes de que estamos progresando y creciendo en determinados aspectos de nuestra vida, como el crecimiento profesional. Cumplir objetivos y subir de nivel nos hace felices (por esta razón nos encantan los videojuegos y por esto la gamificación en la empresa es tan eficaz).

Seamos un equipo

La moraleja de todo esto es que si tanto la dirección como los empleados se cuidan mutuamente y ambas partes buscan lo mejor para los demás, todos salimos ganando. Pasamos más horas en el trabajo que en nuestras casas. ¿Qué sentido tiene convertir el trabajo en un territorio hostil? Trabajemos como un equipo, porque no hay nada que un equipo unido no pueda lograr.

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